La escasez del agua es una de las principales problemáticas del siglo XXI. Las herramientas actuales como los sensores o los drones y técnicas como el machine learning o el big data pueden ayudar a resolverla y a cambiar nuestra visión. La Smart Water busca revolucionar y modificar el paradigma actual con proyectos innovadores de gestión y consumo del agua.

El impulso de las smart cities es uno de los objetivos primordiales en el desarrollo del ser humano en un contexto en el que la tecnología permite un mayor control y aprovechamiento de los recursos limitados con los que contamos y una notable concienciación sobre la importancia del cuidado del medio ambiente y la prevención del cambio climático.

El agua es uno de esos recursos limitados y esenciales para el apropiado desarrollo de la vida en las ciudades. Sus previsiones de futuro son preocupantes, ya que por un lado cada vez es más caro y escaso de conseguir y por el otro, cada vez es más necesario debido al inevitable crecimiento demográfico y económico de la población.

Las diferentes etapas de la gestión del agua: rumbo a la Smart Water

La gestión del agua a lo largo de la historia se podría dividir en varias etapas dependiendo de las necesidades y las preocupaciones del momento.

¿Que es Smart Water?

 

 

Agua 1.0: era el punto en el que había que dominar el agua y llevarla a ciudades y cultivos, creando grandes obras de ingeniería como presas y trasvases. El objetivo era aumentar la oferta y el precio de llevarlo a cabo era algo secundario.
Agua 2.0: el foco pasa de la oferta, que ya ha conseguido regularizarse gracias a las infraestructuras construidas, a la demanda. Ahora el precio sí que es un factor a tener en cuenta y se cuida más ese aspecto ya que el usuario final es el que asume el incremento de coste. Comienza a darse una incipiente preocupación por la ecología y el medio ambiente.
Agua 3.0: la gestión se beneficia de las nuevas tecnologías, la automatización y la inteligencia, ahora sí con una preocupación seria sobre el impacto ambiental y la resiliencia. Esta última etapa es la que define qué es smart water.

La progresiva implementación de las soluciones para las smart cities nos sitúa en una etapa de transición entre la segunda y la tercera concepción del agua. La mayor preocupación por el ahorro y la eficiencia en el uso del agua coloca el foco en una gestión del líquido basada en la inteligencia.

La introducción de sistemas inteligentes para el control del agua se hace aún más necesaria cuando se tienen datos como los de la OCDE sobre el nivel del desperdicio. En la capital mexicana se pierde más de un 40% de este preciado recurso por culpa de las filtraciones. Se trata de un problema serio y real que hay que afrontar.

La smart water permitirá combinar las virtudes de las nuevas tecnologías con los conocimientos tradiciones exitosos. El uso de herramientas modernas como sensores, drones, sistemas de control o big data ayudará a la vigilancia, obtención de información, mejora de la calidad, reducción de la contaminación y minimización de la liberación de materiales peligrosos.

Con estos medios también se consigue el aumento de la eficiencia del uso del agua en todos los sectores, la depuración total de las aguas residuales, ampliando así el reciclaje y la reutilización y la liberalización del agua de agricultura para otras funciones del ecosistema, entre otros beneficios de la smart water.

¿Qué es Smart Water y cómo se aplica?

En vista de las necesidades actuales, surge el proyecto AQUASIG, que tiene como principal objetivo diseño, desarrollo y validación de una plataforma abierta que se configure como un Sistema Inteligente de Gestión del Abastecimiento y Consumo Urbano de Agua orientada a dar soluciones a las necesidades de los gestores de la red (distribuidores encargados del mantenimiento y abastecimiento de la red) así como de los usuarios finales consumidores de agua en las ciudades (viviendas, equipamientos, oficinas, instalaciones…).

La meta final es conseguir un sistema de abastecimiento de agua en entornos urbanos más eficiente y sostenible, así como fomentar hábitos de ahorro de agua y energéticos.

Fuente: https://geographica.com/